Franco Ponce Viveros: el color y la cultura popular como lenguaje artístico
Desde Pasto, el artista plástico colombiano ha construido una propuesta que combina técnicas pictóricas tradicionales, referencias de la cultura popular y personajes que evocan la infancia.
La trayectoria de Franco Ernesto Ponce Viveros está marcada por la búsqueda de un lenguaje artístico propio. Nacido el 2 de junio de 1974 en San Juan de Pasto, Nariño, el artista ha recorrido diferentes etapas creativas hasta encontrar en el Neo-Pop un espacio para reunir su formación en artes plásticas, su interés por la historia del arte y su fascinación por los personajes de la cultura popular.
Su acercamiento al dibujo comenzó desde sus años escolares, cuando estudió dibujo técnico. Posteriormente, amplió su formación con estudios de dibujo publicitario en Cali y una maestría en Artes Plásticas en la Universidad de Nariño. También se capacitó en herramientas de diseño digital, dibujo vectorial y edición de imágenes, conocimientos que hoy hacen parte de su proceso creativo.
En su obra confluyen dos intereses que podrían parecer distantes: la tradición pictórica y el universo de los dibujos animados. A través del acrílico y el óleo, Ponce explora las posibilidades del color, el humor y la representación de personajes reconocibles, sin abandonar los recursos propios de la pintura.

Una identidad construida entre la tradición y la cultura popular
Parte de su sensibilidad artística tiene raíces familiares. Durante su infancia recibió la influencia de su tío abuelo materno, Humberto Zarama Terán, pintor, escultor, dibujante y músico vinculado al realismo clásico. Al mismo tiempo, desarrolló una fascinación por los dibujos animados y por los juguetes que desmontaba y volvía a ensamblar, una curiosidad que anticipaba su interés por construir personajes y universos visuales.
Otro capítulo importante de su recorrido estuvo relacionado con el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto. Durante cinco años participó en la elaboración pictórica de esculturas monumentales y carrozas, una experiencia que contribuyó a su exploración del color y de los formatos de gran escala.
Su vínculo con las manifestaciones artísticas regionales también se extendió a la evaluación de trabajos carnavalescos. Fue jurado de disfraces individuales en Pasto en 2014, de carrozas no motorizadas en 2013 y de carrozas y comparsas en La Cruz, Nariño, en 2006 y 2009.
Del recorrido pictórico al Neo-Pop
A lo largo de su carrera, Ponce ha transitado por distintos lenguajes, desde los encargos comerciales y la geometría lineal hasta la geometría expresionista y el Pop Art. En ese proceso ha reconocido la influencia de artistas como Wassily Kandinsky, Piet Mondrian, Gustav Klimt, Andy Warhol, Roy Lichtenstein y Takashi Murakami.
En 2025 tomó la decisión de concentrar su trabajo en el Neo-Pop, una orientación que le permite explorar la relación entre las imágenes de la cultura popular, la identidad visual y los recursos de la pintura. En esta etapa aparecen tanto personajes icónicos como creaciones propias.
La tecnología también forma parte de su proceso. El artista incorpora herramientas digitales y explora posibilidades relacionadas con la inteligencia artificial, pero las combina con procedimientos manuales y técnicas como la acuarela, el dibujo a lápiz, el aerógrafo, el grabado, la litografía y la serigrafía. Su trabajo se desarrolla así entre los recursos contemporáneos y la materialidad de los medios tradicionales.

Exposiciones dentro y fuera de Colombia
La trayectoria expositiva de Ponce incluye espacios en distintas ciudades colombianas y participaciones internacionales. En 2025 hizo parte de Aqua Art Miami, en Miami Beach, y de la muestra Travesía Latitud 52, realizada en Hengelo, Países Bajos. En 2026 presentó la exposición individual Beyond the Stadium en el Marriott Biscayne Bay, en Miami, y Viva la vida en la Biblioteca Aurelio Arturo de la Universidad Cooperativa de Colombia, en Pasto.
Durante ese mismo año participó en iniciativas como Seven Visions, en Miami; Art Record Sur Occidente colombiano, en Cali; y la exposición colectiva Lenguajes del color, en Bogotá, realizada entre el 6 y el 21 de octubre. Su recorrido también registra muestras en México y Ecuador.
Estas experiencias muestran una carrera desarrollada entre el contexto artístico de su región y escenarios de otros países, con propuestas que han cambiado de acuerdo con sus búsquedas técnicas y conceptuales.
El arte como una invitación a imaginar
Más allá de la exploración formal, Ponce plantea una intención clara: acercar el arte a públicos que pueden percibirlo como algo distante o difícil de comprender. El uso del humor, los personajes constituyen una vía para generar conexión con el espectador y recuperar la imaginación asociada a la infancia.
Esa intención también se dirige a las nuevas generaciones. Su propuesta busca estimular la creatividad de niños y jóvenes e invitarlos a construir sus propios mundos, en lugar de limitarse a contemplar las imágenes creadas por otros.
En su recorrido, el Neo-Pop representa una nueva etapa de una búsqueda que comenzó con el dibujo, se nutrió de la formación académica y de las tradiciones culturales de Pasto, y continúa desarrollándose mediante el diálogo entre la pintura, la tecnología y la cultura popular. Una exploración en la que el color y los personajes funcionan como puertas de entrada a su universo artístico.