La factura eléctrica vuelve a depender del precio del crudo
El país importa la energía que consume, y el encarecimiento del petróleo se traslada al costo de generación antes de que llegue al recibo. La inflación se mantiene contenida, pero el margen es estrecho.
Cada vez que el barril sube, la cuenta llega dos veces: una al generador y otra, con retraso, al Estado que sostiene la tarifa.
La República Dominicana importa prácticamente toda la energía primaria que quema. Eso convierte un precio internacional que nadie de aquí fija en una partida del presupuesto nacional, y explica por qué el subsidio eléctrico se comporta como un termómetro del mercado del petróleo con un mes de desfase.
Por dónde entra el golpe
- Generación. El costo por kilovatio hora sube en cuanto sube el combustible que lo produce.
- Transporte. El flete de la mercancía se encarece y empuja el resto de los precios.
- Subsidio. Si la tarifa no se mueve, la diferencia la pone el presupuesto.
La cuenta, en limpio
El cambio de matriz avanza —gas natural y renovables ganan terreno frente al fueloil—, pero avanza a la velocidad de una obra, no a la de un precio. Mientras tanto, cada tonelada de CO2 que se deja de emitir es también un barril que no hay que comprar.
Matriz de generación (participación aproximada) gas natural 36% carbón 28% fueloil 18% renovables 18%
Ningún plan de transición se mide en discursos: se mide en megavatios conectados.
La pregunta no es si la matriz va a cambiar, sino si va a cambiar antes del próximo pico. Esa es, hoy, la única variable que el país sí controla.